Feb 23, 2010


P. ¿Cómo entiende el problema de la técnica?

Heidegger: Sea que se la maldiga o que se la glorifique, de esta manera no podrá jamás concebirse como realmente es. Es necesario cuestionarla.

P. ¿Qué quiere decir con “cuestionar la técnica”?

Heidegger: Cuestionar, como le he dicho, es trabajar en un camino, construirlo. Cuestionar la esencia de la técnica es construir una libre relación con ella. La técnica no es la misma cosa que la “esencia” de la técnica.

P. ¿Qué entiende por “esencia”?

Heidegger: La esencia de un árbol no es un árbol que pueda encontrarse entre los otros árboles.

P. ¿Y si no pensamos esta esencia de la técnica?

Heidegger: Entonces seremos encadenados y privados de la libertad, ya sea que la afirmemos con pasión o que la neguemos. Puesto que la técnica no es algo neutral. Es justamente cuando creemos que es algo neutral cuando quedamos atrapados en lo peor de ella.

P. Según usted, ¿el mundo moderno aún no ha “pensado” la técnica?

Heidegger: He escrito en una conferencia: “A fuerza de técnica aún no percibimos el ser esencial de la técnica, como a fuerza de estética, no preservamos más el ser esencial del arte”.

P. ¿La técnica es para el hombre el supremo peligro?

Heidegger: Usted conoce las palabras de Hölderlin: “Pero allí donde crece el peligro, crece también lo que salva”.

(...) P. ¿Cómo concibe la relación de la ciencia con la filosofía?

Heidegger: Es una pregunta muy difícil. La ciencia está en vías de extender su poder a toda la tierra. Pero la ciencia no piensa. Pues su marcha y sus medios son tales que no puede pensar.

P. ¿Es un defecto?

Heidegger: No, una ventaja. En tanto que no piensa es como la ciencia puede establecerse y progresar en sus dominios de investigación.

P. Sin embargo, hoy día, se tiende a identificar el pensamiento mismo con la ciencia.

Heidegger: No es sino hasta cuando el abismo que separa la ciencia del pensamiento logre al fin ser reconocido, que la relación entre la ciencia y el pensamiento será auténtica.

P. Usted dice: “La ciencia no piensa”. ¿No es una afirmación ofensiva?

Heidegger: Ciertamente, pero la ciencia no logra nada sin el pensamiento. Y como lo he repetido en mi enseñanza: la cosa más importante de nuestra época es que no pensamos aún verdaderamente?

P. ¿Qué quiere decir?

Heidegger: Es posible que después de siglos el hombre haya actuado demasiado y pensado muy poco. En un mundo que da cada vez más que pensar, el pensamiento no siempre existe.

P. La oposición que existe actualmente entre “teoría” y “práctica”, o mejor “praxis”, ¿le parece definitiva?

Heidegger: ¿Quién sabe realmente qué es la “praxis”, la práctica? Hoy día se la confunde frecuentemente con las recetas. Para los griegos la teoría misma era la más alta práctica.

(...)P. Marcuse reconoce, por ejemplo, que la técnica moderna no es una simple acumulación de máquinas sino un orden planetario. Que el hombre está actualmente más entregado a él de lo que en realidad lo domina.

Heidegger: Yo lo he escrito frecuentemente.


P. Y la pregunta que Marcuse hace es la del destino en el seno de esta dominación. La técnica es para él una forma de existencia mundial que hace de toda la vida una esclavitud al trabajo.

Heidegger: Sí, esto es Heidegger. He escrito en el mismo sentido, que el totalitarismo no es una simple forma de gobierno, sino más bien la consecuencia de esa dominación desenfrenada de la técnica. El hombre está hoy día abandonado al vértigo de sus fabricaciones.

P. ¿Piensa que Marcuse ha desarrollado, en definitiva, en una perspectiva revolucionaria, lo que usted piensa de la dominación de la técnica planetaria?

Heidegger: Sin duda. ¿Pero no es necesaria también la pregunta por la esencia de la técnica?


CONVERSACIÓN CON HEIDEGGER (Frederic de Towarnicki / Jean-Michel Palnier)
L’Express, nº 954, 20-26 octubre de 1969.Traducido por Julio Díaz Báez. Revista Palos de la Crítica, nº 4 ½; abril septiembre de 1981 (México).

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